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jueves, 25 de octubre de 2012

lunes, 24 de octubre de 2011

LA VIDA ES UN ESPEJO,




La vida es un espejo



Le preguntaron a Mahatma Gandhi que cuáles son los factores que destruyen al ser humano.

Él respondió así:

La Política sin principios,

el Placer sin compromiso,

la Riqueza sin trabajo,

la Sabiduría sin carácter,

los Negocios sin moral,

la Ciencia sin humanidad y

la Oración sin caridad.

La vida me ha enseñado:

que la gente es amable, si yo soy amable;

que las personas están tristes, si estoy triste;

que todos me quieren, si yo los quiero;

que todos son malos, si yo los odio;

que hay caras sonrientes, si les sonrío;

que hay caras amargas, si estoy amargado;

que el mundo está feliz, si yo soy feliz;

que la gente es enojona, si yo soy enojón;

que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo:

Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.

La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.

El que quiera ser amado, que ame

martes, 4 de octubre de 2011

UN ANGEL PARA TI

Ojalá tengas siempre un ángel a tu lado

Que te guarde en todo lo que haces

Que te dé confianza en el amanecer que viene

Que te guíe hacia los bellos parajes de tus sueños

Que te dé esperanza brillante como el sol

Y la fuerza del ánimo sereno

Ojalá amor, bienestar y valentía embellezcan tu vida

Y ojalá siempre tengas un ángel a tu lado...

Alguien que te levante si tropiezas

Que te dé la valentía de aferrarte a tus sueños

Y la sabiduría de gozar de todo

Guiándote con su mano segura en el camino.

Día tras día, la vida trae cambios

Lágrimas un momento, felicidad el otro

Ojalá tu camino sea alegre, sin sentir soledad

Ojalá recibas regalos que siempre te acompañen:

Alguien a quien amar, un amigo leal

Ojalá el arco iris te sonría después de la tormenta

Ojalá esperanzas te entusiasmen el alma

Ojalá siempre tengas un ángel a tu lado

martes, 20 de septiembre de 2011

EL AFUERA ES NUESTRO ADENTRO REFLEJADO



EL AFUERA ES NUESTRO ADENTRO REFLEJADO

Le preguntaron a Mahatma Gandhi
cuáles son los factores
que destruyen al ser humano.
Él respondió así:
La Política sin principios,
el Placer sin compromiso,
la Riqueza sin trabajo,
la Sabiduría sin carácter,
los Negocios sin moral,
la Ciencia sin humanidad
y la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable,
si yo soy amable; que las personas están tristes,
si estoy triste; que todos me quieren,
si yo los quiero; que todos son malos,
si yo los odio; que hay caras sonrientes,
si les sonrío; que hay caras amargas,
si estoy amargado; que el mundo está feliz,
si yo soy feliz; que la gente es enojona,
si yo soy enojón; que las personas
son agradecidas, si yo soy agradecido.
La vida es como un espejo:
Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.
La actitud que tome frente a la vida,
es la misma que la vida tomará ante mí.

"El que quiera ser amado, que ame".

domingo, 18 de septiembre de 2011

ACÉPTATE COMO ERES Y ACEPTA A LOS DEMÁS COMO SON

"LOS 12 PASOS DEL PERDÓN" (Paul Ferrini)


SEXTO PASO

ACÉPTATE COMO ERES Y ACEPTA A LOS DEMÁS COMO SON

La aceptación es divertida. Por un lado, estamos diciendo: acepta tus errores y aprende de ellos. Por otro lado estamos diciendo: estás bien tal como eres. Estamos diciendo: acepta tu oscuridad y llévala hacia la luz. Cuando la lleves a la luz, la oscuridad desaparecerá. Pero, ¿qué pasa si no desaparece?

A veces, cuando trato de llevar la oscuridad a la luz, es la luz la que parece desaparecer, y me quedo en una oscuridad aún mayor. ¿Qué puedo hacer entonces?

Entonces tengo ante mí una elección muy simple: puedo castigarme a mí mismo, sentirme un fracasado y condenar a Dios y al mundo, o puedo aceptar donde estoy. “Aquí estoy, en la oscuridad, y no parece haber ninguna luz. Está bien. Simplemente estoy aquí. No hay alabanza. No hay culpabilidad”.

Cuando hago esto, me convierto en la luz que estaba buscando. Cada gesto de autoaceptación desvela la luz interna y ayuda a aligerar el camino. Es posible que la ligereza sólo me dure un minuto más, pero está bien. Cuando me acepto, el paso siguiente viene por sí mismo.

El amor de Dios, la gracia, la guía, como quiera que lo llames, viene a través del canal de tu amor hacia ti mismo. Cuando te aceptas tal como eres, abres ese canal. Y lo mismo ocurre cuando aceptas a los demás tal como son.

El camino de la paz es simple si estás dispuesto a practicarlo:

1. Acéptate tal como eres. Estás bien con todos tus problemas, dolores y preocupaciones. No tienes que cambiar nada. No tienes que conseguir nada ni tienes que librarte de nada. Eres perfecto aquí y ahora. Deja que ese conocimiento cale dentro de ti. Conforme lo haga, los juicios se irán cayendo por sí mismos.

2. Acepta a los demás tal como son. Ellos están bien con todos sus aparentes aspectos positivos y negativos. No tienes que cambiarlos. Ellos no tienen que mejorarse a sí mismos para merecer tu aceptación. Ellos no necesitan tu aprobación y tú no necesitas la suya. Ellos están bien y tú estás bien. Nadie tiene razón. Nadie está equivocado. Existís el uno al lado del otro. A medida que aceptas a los demás, tu corazón se abre. A medida que aceptas a los demás, te haces más delicado contigo mismo.

3. Acepta la vida tal como es ahora mismo. No tienes que cambiar nada al respecto. Cada situación es perfecta tal como es. Cada relación es perfecta tal como es. Cada lección te permite crecer. Cada obstáculo externo te ayuda a profundizar más, hasta la Fuente misma del amor. No interpretes tu vida, pues si lo haces encontrarás que le falta algo. No le falta nada. Tus interpretaciones a favor o en contra son la ilusión que has de deshacer. Acepta tu vida tal como es. Entonces, todas las creencias que no te honran o que no honran a los demás se caerán, porque no habrá nada que las sustente. Hacia el espacio vacío que creas en tu corazón al negarte a juzgar, fluye la presencia del amor. Ahora ya no estás solo. Ahora tu compañero ha llegado.

La aceptación es algo muy simple, y sin embargo es lo más difícil de aprender. Porque, con la aceptación, nuestro ego se queda a un lado. Con la aceptación, las barreras a la presencia del amor se disuelven.

Este camino es el camino de la aceptación. Te opondrás a aquello que no puedas aceptar, y en esa oposición estará tu atadura. Lo que aceptas atraviesa delicadamente tu corazón. Nada te empuja. Nada te retiene. Vas donde quiera que te lleve el amor.

Ésta es una proposición que se renueva momento a momento. A cada momento, viene la resistencia o el apego. Observamos cómo viene. Observamos la lucha. Observamos cómo nos vamos cansando, hasta que finalmente soltamos. Dejamos que la lucha se despliegue. Siempre lo hace.

Nos hacemos más pacientes. Estamos más dispuestos a perdonar. Estamos más relajados. Aprendemos a ser delicados con nosotros mismos y con los demás. Esto no parece ser una gran victoria, pero lo es. Cuando no se interpone nada entre nosotros y nuestra paz, aunque sólo sea por un momento, experimentamos la divinidad dentro y fuera. No hay separación.

Éste es el fruto del camino de la aceptación.

Recuera, en nuestra experiencia nunca hay un momento en que nuestra aceptación de nosotros mismos, y de nuestros hermanos y hermanas, no nos devuelva la paz. Nunca hay un momento en que no haya obstáculos que rendir.

Aceptamos esto no como una meta, sino como una práctica. Porque, en la práctica, conseguimos nuestra meta.

SÉPTIMO PASO

ESTATE DISPUESTO A APRENDER Y A COMPARTIR


En cuanto pienso que todo me cuadra, el amor me deja. ¿Por qué es así? Porque cierro la puerta en mi cabeza. Y cierro la puerta en mi corazón. Digo: “Basta. Ya tengo suficiente”.

Bueno, aparentemente, mi profesor interno no está de acuerdo. Y tengo otra lección que aprender con humildad. Todo lo que sé no significa nada si en este momento no estoy en paz. Y cuando estoy en paz, la necesidad de saber queda atrás.

Un Curso de Milagros dice que enseñamos lo que necesitamos aprender. Es importante tomar conciencia de esto. Cuando me pongo de pie para compartir mis experiencias contigo, estoy reforzando mi proceso de aprendizaje.

Al compartir, profundizo en lo que he aprendido. Lo extiendo a través de los chakras. Tomo un conocimiento intelectual, lo personalizo y lo llevo al corazón. Cuando me escuchas profundamente, sé que lo que es verdad para mí también es verdad para ti.

Al compartir, aprendo a escucharte. Veo que has interiorizado las cosas de manera diferente, con un énfasis diferente. Queda claro que has dominado ciertas lecciones con las que yo aún estoy hecho un lío. Entiendo que tú eres mi maestro tanto como yo soy el tuyo.

Enseñar y aprender son procesos que duran toda la vida. Aún cuando represento el papel de profesor, estoy aprendiendo, y aún cuando represento el papel de alumno, estoy enseñando.

Mi manera de aprender se convierte en una enseñanza. Y mi forma de enseñar se convierte en un aprendizaje. Ves, el proceso continúa indefinidamente. Nunca hay un momento en mi vida en el que no pueda beneficiarme de la respuesta que me das. Aunque el noventa y nueve por ciento de ella sea un juicio sobre mí, puedo saborear el uno por ciento que es verdad.

No sólo los profesores deben responsabilizarse de lo que enseñan aprendiéndolo ellos mismos, sino que los alumnos deben responsabilizarse de lo que aprenden. Nadie te enseña nada sin tu permiso.

De modo que yo siempre estoy aprendiendo. Y tú también. Ésta es la base sobre la que nos encontramos, cara a cara, como iguales.

Si bien puedo hacer parte de mi trabajo espiritual en solitario, practicando la meditación, observando mis pensamientos y sentimientos, y estudiando las Escrituras, hay una pieza importante que no puedo hacer solo.

No puedo superar la proyección a menos que la experimente. Necesito proyectar sobre ti y necesito proyectar sobre mí para poder experimentar este fenómeno. Necesito experimentar mi aparente separación de ti antes de poder rechazarla y considerarla una ilusión.

Ninguno de nosotros se salva en solitario. Aprendemos y crecemos a través de nuestras interacciones, por más dolorosas que sean.

De modo que, si me aíslo de los demás, sólo estoy posponiendo mi expiación. Antes o después, tú y yo debemos encontrarnos y desplegar nuestro drama.

Sin interacción, nuestros dos yoes separados nunca entenderían el amor de Dios. La necesidad de interacción queda confirmada por el hecho de que una parte de Dios se siente separada de otra. Donde quiera que se sienta separación, siempre es necesaria la interacción para tender un puente.

Estos es cierto aunque nos pasemos el rato pegándonos. El problema es que seguidamente nos divorciamos y seguimos caminos separados pensando: “Bueno, esto no ha funcionado”, y buscamos otra persona con la que sentirnos cómodos.

Seguimos tratando de unirnos y seguimos fracasando, porque eso no es lo que se está pidiendo de nosotros. Dios no nos pide que nos unamos. Nos pide que nos honremos mutuamente.

La regla dorada dice: “Haz a los demás lo que te gustaría que ellos te hicieran a ti”. No dice: “Fúndete con la persona que te resulte cómoda”.

Mientras sigamos intentando fundirnos, seguiremos sin entender cuál es el punto verdaderamente importante. No estamos aquí para encontrar nuestra salvación los unos en los otros, sino a través de los otros.

No es necesario unirnos entre nosotros porque ya estamos unidos en Espíritu. Para nuestra realidad basada en el ego, parecemos estar separados. Parecemos tener distintas personalidades y diferentes necesidades. Seguimos intentando unirnos en este nivel, pero no podemos. La unificación se produce cuando estas diferencias caen.

Cuando “hacemos a los demás lo que nos gustaría que ellos nos hicieran a nosotros”, ponemos de relieve lo único que compartimos legítimamente como seres separados: nuestra igualdad. Al honrarnos unos a otros como iguales, asumimos nuestra correcta relación mutua y hacemos posible que la divina presencia se manifieste a través de nosotros. Como dice Martin Buber: “Dios no existe en ti o en mí, sino donde nos encontramos”.

Descubrir “ese lugar de encuentro” es la danza de la vida. También es una de nuestras principales prácticas espirituales.

Cada oportunidad que aprovechamos para compartir nuestros pensamientos y sentimientos con otros, nos ayuda a ir más allá de nuestra realidad basada en el ego, para descubrir nuestras aspiraciones y necesidades comunes. Cada vez que abrimos mutuamente nuestros corazones, disolvemos activamente la ilusión de que estábamos separados.

En definitiva, no nos juntamos para unirnos, sino para ser testigos de que ya estamos unidos, corazón con corazón y mente con mente. Podemos salir de esa unión juzgando y resaltando nuestras diferencias, o podemos seguir juntos, aceptando y bendiciendo a cada persona tal como es.

Cuantas más veces venimos al espacio compartido, el círculo sagrado, más nos damos cuenta de que es nuestra casa, y cada excursión del ego es una desviación. Esto no significa que no volvamos a salir, pero, aunque nos alejemos el uno del otro, tenemos muchas ganas de volver a estar juntos.

Sabemos dónde está nuestro hogar. Y sabemos que podemos volver a él cuando estemos listos.

OCTAVO PASO

SÉ TU PROPIA AUTORIDAD

Seamos claros: ¡ser tu propia autoridad no significa ser una autoridad para nadie más! Simplemente significa que no dejas que nadie sea una autoridad para ti. Todo el mundo es libre de elegir, incluyéndote a ti. Y todo el mundo es responsable de la elección que hace. Las cosas no podrían ser de otra manera.

Muchas personas intentan cruzar estas líneas claras de responsabilidad, pero eso sólo nubla su percepción de la realidad. No busquéis el castigo con glotonería. Honrad estas frases y os honraréis mutuamente.

En primer lugar, entiende que no estás responsabilizándote de ti mismo cuando:

1. Dejas que otra persona decida por ti, o

2. Decides por la otra persona.

Esto es codependencia. No es algo que te fortalezca ni que fortalezca al otro. Puede parecer que te da una ventaja temporal, pero el precio que pagas por esa ventaja es perder la libertad de elegir tu propia vida.

Es genial escuchar a otros y aprender de otros. Compartir íntimamente es esencial para tu crecimiento espiritual. Te ayuda a saber dónde estás y puedes usarlo para expandir tus percepciones. Pero los demás no saben lo que necesitas. Ni siquiera las personas con capacidades psíquicas y los intuitivos pueden decirte lo que necesitas saber. Es posible que te transmitan una información importante, o tal vez no. En cualquier caso, eres tú quien debe usar dicha información para encontrar tu paz.

Entiende que hay un límite a lo que otras personas te puedan decir que te resulte verdaderamente útil. Y esos límites también son aplicables a lo que tú puedas decir a los demás. La mayor ayuda que puedes dar o recibir de los demás son las palabras de ánimo. Cualquier otra cosa no suele servir de mucho.

Para ser tu propia autoridad, debes dejar atrás la idea de que hay respuestas fuera de ti. Debes dejar atrás el concepto de que hay algo que conseguir.

La autoridad viene directamente de la experiencia. Dice: “Honro mi vida. Acepto lo que es verdad para mí, aunque no sea verdad para otros”.

La autoridad interna es inconsistente con dar recetas a otros. En cuanto intentas hacer que otros encajen en tus valores y creencias, recortas el poder que esos mismos valores y creencias tienen en tu vida. En cuanto necesitas el acuerdo de otros para honrar tu propia vida, has perdido el contacto con tu autoridad interna.

Todo el mundo tiene el derecho y la responsabilidad de decir: “Esto es cierto para mí. Esto funciona para mí”. Esta autoafirmación es importante. Porque ninguna otra vida es exactamente como la mía. Las experiencias de cada individuo son únicas, y deben ser aceptadas como tales.

Cualquiera que trate de negar la integridad de mi experiencia, niega también su propia experiencia. Es imposible autoafirmarse negando a otros.

De modo que toda la energía que invierto en negar y juzgar a los demás, me aleja de mi guía interna y de mi verdad. No empiezo a saber lo que es verdad para mí hasta que honro la experiencia de otros.

Y esto también va en el otro sentido: no empiezo a oír mi propia verdad mientras haga más caso de la experiencia de otros que de mi propia experiencia. La autoridad viene de dentro y se detiene en la superficie de la piel.

Mi autoridad establece límites a mi deseo de elegir cuando ese deseo altera la libertad y la responsabilidad de otros para elegir por sí mismos. También me capacita para elegir por mí mismo cuando otros quieren elegir por mí.

Mi autoridad es consistente con tu autoridad, e igual a ella. Tú no puedes negar ni excederte en tu autoridad sin invitarme a hacer lo mismo. En este sentido, tu fidelidad a tu propia experiencia fomenta tanto tu inocencia como la mía.

Ahora, dicho esto, está claro que excedernos en nuestra autoridad o someternos a una autoridad externa forma parte de nuestro proceso de aprendizaje aquí. Es parte de nuestra danza conjunta.

Así, nuestra intención no debe ser la de acabar el baile, sino ser testigos de él. Ser testigo de esta danza hace que los movimientos se centren. Los hace más visibles. A medida que tomamos conciencia de nuestro exceso o falta de autoridad, la corrección se realiza de manera natural. Ser testigos nos ayuda a ver y aprender de nuestra propia conducta sin juzgarla.

El problema con la autoridad es uno de los problemas más profundos con los que vamos a tener que lidiar. No hay ni uno solo de nosotros que no se encumbre o que no se machaque hasta acabar a ras de suelo. No aprendemos sobre nuestra autoridad existencial hasta que no vemos la falsedad de nuestra autoridad basada en el ego. Una viene de la simple aceptación de nosotros mismos y de los demás. La otra viene de una profunda sensación de inadecuación que proyectamos en los demás.

Quienes tienen la ilusión de ser superiores a los demás, suelen abrigar sentimientos inconscientes de inferioridad. Y los que se refieren constantemente a la fuerza o a la sabiduría de otros, suelen abrigar sentimientos inconscientes de superioridad. Curiosamente, ni la persona que se presenta como superior ni la persona que se presenta como inferior, están dispuestas a quedarse solas con sus convicciones. De un modo u otro, ambas buscan el apoyo y el acuerdo de los demás.

Debemos despertar al hecho de que podemos ser demasiado fuertes o demasiado débiles para nuestro propio bien. A los que estudian el “I Ching” este concepto no les resultará extraño. Los que son demasiado fuertes atraen a los débiles, y así ellos mismos se debilitan. Y los que son demasiado débiles atraen a los fuertes, y se fortalecen gracias a ellos.

El fuerte y el débil usan al otro para alcanzar el equilibrio. Por desgracia, éste no es un proceso consciente, de modo que el intercambio no suele entenderse bien y tampoco se agradece.

En este punto de nuestra evolución colectiva parece importante que este proceso de llegar al equilibrio se haga de manera consciente. Por eso se están publicando tantos libros sobre el abuso y la codependencia. Estos intercambios, cuando se producen inconscientemente, dejan muchas heridas indescriptibles.

Hablar de nuestras heridas es saludable. Es nuestra manera de adueñarnos de nuestra experiencia y de responsabilizarnos de nuestra curación.

Todo este proceso tiene que ver con el RESPETO, respeto por nosotros mismos y respeto por los demás. “Respeto” viene de la palabra “specere”, que significa mirar, Re-spetar, por lo tanto, significa mirar atrás, volver a ver o ver de una manera diferente.

Se comprende que primero “veremos oscuramente a través del cristal, y después veremos con claridad”. Primero percibiremos mal, y después corregiremos nuestra percepción. Primero cometeremos errores y después aprenderemos. Primero nos excederemos el uno con el otro y después nos perdonaremos.

Éste es un proceso que se repite una y otra vez. Conseguimos el respeto por nosotros mismos y por los demás violando la ley de igualdad. La conciencia de nuestra violación es la que nos lleva hacia la igualdad.

De modo que cuando decimos: “Sé tu propia autoridad”, queremos decir: “Aprende a ser quien verdaderamente eres y aprende a ver a los demás como verdaderamente son”. Practica la igualdad. Aprende de la desigualdad. Acepta el proceso. Úsalo para alinearte y crecer
.


"no tomes tan en serio la vida, finalmente no saldras vivo de ella!!!
Shirley G. Colbert

PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR LA CULPABILIDAD

DR. Wayne Dyer

-Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse, sientas lo que sientas respecto a él. ; ¡Se acabó! Y cualquiera que sea la culpa que escojas, no te servirá para cambiar el pasado. Graba esta frase en tu conciencia: "Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona mejor". Este tipo de enfoque te ayudará a diferenciar la culpabilidad del conocimiento que puedas arrancar al pasado.

- Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando en el presente por culpa del pasado. Al trabajar en este sentido, eliminarás la necesidad de la culpa.

Un paciente mío que llevaba un tiempo comprometido en una relación extramatrimonial nos brinda un buen ejemplo de esta clase de eliminación de culpa. El hombre decía que se sentía culpable de tener esta relación, pero seguía dejando a su mujer una vez por semana para ir a ver a su amante. Le hice notar que la culpa de la que hablaba era un sentimiento, completamente inútil. No hacía que su matrimonio mejorara y evitaba que disfrutara de la relación con su amante.

Podía elegir una de dos cosas. Podía reconocer que dedicaba su presente a sentirse culpable porque le era más fácil que examinar de cerca su matrimonio y hacer algo por él y por sí mismo. O podría aprender a aceptar su comportamiento. Podía reconocer que aceptaba las exploraciones sexuales extramatrimoniales y darse cuenta de que su sistema de valores incluía ciertos comportamientos que eran censurados por mucha gente. En cualquiera de los dos casos, él elegiría eliminar la culpa y cambiar o aceptarse a sí mismo.

- Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has escogido pero que le pueden disgustar a cierta gente. Así, si tus padres, jefe, vecinos, o incluso tu cónyuge, toman una posición contraria a la tuya en algo puedes pensar que es muy natural, acuérdate lo que dijimos anteriormente respecto a la búsqueda de aprobación. Es necesario que te apruebes a ti mismo; la aprobación de los demás es agradable pero no viene al caso. Cuando logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene la aprobación de los demás.

- Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por el pasado. El diario te podrá dar sin duda algunas percepciones internas de tu zona de particular culpabilidad.

Reconsidera tu sistema de valores. ¿Cuáles son los valores que realmente aceptas y cuáles los que solamente finges aceptar? Haz una lista de todos estos valores falsos y decide vivir según un código ético determinado por ti mismo y no por uno impuesto por otra gente.

- Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida.

Imponte clasificaciones de culpa para cada una en una escala de valores que vaya del uno al diez. Suma los resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de cien o un millón. El momento presente sigue siendo el mismo y toda tu culpabilidad no es más que una actividad desperdiciada.

- Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. En vez de buscar sentimientos místicos para determinar las afirmaciones y las negaciones en tu vida, determina tú mismo si los resultados de tus actos han sido agradables y productivos para ti.

- Trata de enseñarle a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento. Si mamá empieza con su escena de culpa, "Tú no hiciste eso" o "Yo iré a buscar las sillas, tú quédate sentado ahí", aprende a contestarle de distinta manera, por ejemplo: "Muy bien mamá, si quieres lastimarte la espalda por unas sillas sólo porque no puedes esperar unos minutos, supongo que no puedo hacer nada para evitarlo". El resultado tardará en llegar pero el comportamiento de aquella gente empezará a cambiar cuando vean que no te pueden forzar a sentirte culpable. Una vez que logres desconectar la culpa, la posibilidad de manipularte y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre.

viernes, 20 de mayo de 2011

lunes, 28 de marzo de 2011

sábado, 6 de junio de 2009

EL ARBOL QUE DABA MANZANAS



Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas.
Un pequeño niñolo amaba mucho y todos los días jugaba alrededor de él.
Trepaba alárbol hasta el tope y el le daba sombra.
El amaba al árbol y el árbolamaba al niño.
Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugaralrededor del enorme árboL
Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste:
"¿Vienes a jugar conmigo?" pero el muchacho contestó "Ya no soy elniño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahoraquiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos".
"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero...
Te sugiero quetomes todas mis manzanas y las vendas.
De esta manera tú obtendrás eldinero para tus juguetes".
El muchacho se sintió muy feliz.
Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz.
Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbolvolvió a estar triste.
Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó:
"¿Vienes a jugar conmigo?"
"No tengo tiempo para jugar.
Debo detrabajar para mi familia.
Necesito una casa para compartir con miesposa e hijos.
¿Puedes ayudarme?"...
" Lo siento, pero no tengo una casa, pero...túpuedes cortar mis ramas y construir tu casa".
El joven cortó todas lasramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol,
pero el jovennunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste ysolitario.
Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estabaencantado.
"Vienes a jugar conmigo?"
le preguntó el árbol.
El hombrecontestó "Estoy triste y volviéndome viejo.
Quiero un bote para navegar y descansar.
¿Puedes darme uno?".
Elárbol contestó:
"Usa mi tronco para que puedas construir uno y asípuedas navegar y ser feliz".
El hombre cortó el tronco y construyó subote.
Luego se fue a navegar por un largo tiempo.
Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
"Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte ni siquiera manzanas".
El hombre replicó "No tengo dientes para morder, ni fuerza paraescalar...
Por ahora ya estoy viejo".
Entonces el árbol con lágrimas en sus ojos le dijo,
"Realmente nopuedo darte nada.... la única cosa que me queda son mis raícesmuertas".
Y el hombre contestó:
"Yo no necesito mucho ahora, solo unlugar para descansar.
Estoy tan cansado después de tantos años".
"Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar pararecostarse y descansar.
Ven siéntate conmigo y descansa".
El hombre se sentó junto al árbol yeste feliz y contento sonrió con lágrimas.

Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros.
El árbol podían ser son nuestros padres.
Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá...
Cuando crecemos los dejamos .....
sólo regresamos a ellos cuando losnecesitamos o estamos en problemas...
No importa lo que sea,
ellos siempre están allí para darnos todo loque puedan y hacernos felices.
Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero esasí como nosotros tratamos a nuestros padres...
Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado y siya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón ysu recuerdo te dé fuerza cuando estás cansado...

viernes, 26 de diciembre de 2008

Felices Fiestas


Felices Fiestas


Felices Fiestas


"horizontes perdidos"

A base de ver, se nos olvida sentir,
y acabamos por cambiar el mundo
por uno de celuloide barato y violento,
donde no nos sentimos agusto,
ni nos gustaria vivir,
a base de esconder nuestros sentimientos,
terminamos creyendo que la Verdad está en
la ficcion y que nuestra verdad es puro sueño.
Son tiempos de comunicaión falsa y egoista.
Unicamente se utilizan los sentimientos
para hacerlos rentables.
Y como una irresistible erosión, los medios de
masas nos van dejando aislados silenciosamente

"CAMINOS DE LIBERTAD"

Pero tambien veo -añadí- Amigo,
que se necesita cada vez mas un rinconcito
donde madurar los sueños, al calor de la Verdad.
Es nacesario cada vez más un espacio abierto
y libre donde el corazon deje colar
la imaginacion para sentirnos felices.
Se necesita cada vez mas ponerle sueños
a los pies para andar por caminos injustos,
de miseria y hambre, tristes y vacios,
Se necesita tambien trenzar cada sueño
y cada ilusion a una cuerda fuerte
y segura que sea el amor.
Se necesita cada vez mas desatar
nuestra imaginacion para buscarle
nuevos caminos de libertad.Es cada vez mas necesario ese amigo
que te comprenda, que te escuche y que te diga:
¿Que necesitas?
Se necesita cada vez mas,
en fin, olvidar el pasado que ata
y orpime para vivir el presente.....
Yo necesito cada día mas
sentirme viva, volver a empezar.
Por qué la vida es en ocasiones,
como tener una pompa de jabon en las manos?
Cuando menos te lo esperas,
te explota en la cara.

Por qué los momentos bonitos
son igual de frágiles y fugaces?
Son como mariposas de alas anchas
y juguetonas, pero tan necesarios
como el aire.....?

"Hambre de amor"

Terminaré creyendo
a la vista de tantaz locura,
que lo quede verdad nos destruye
la violencia que nos arrasa
-aunque nos mantengamos en pie-
es el hambre de amigos,
el hambre de ternura,
el hambre de caricias,
el hambre de amor,
el hambre de justicia,
el hambre de paz,
¿Qué pesa más?
¿Tal vez.... una bofetada, que un beso?
¿Un desaire, que un abrazo tierno?
¿Un taparte la boca,
que el sentirte escuchado?
¿Una palabra brusca,
que un "te quiero"?
¿Hablarte en un mismo idioma,
que en silencio con los ojos?
¿Una bulimia, que una anorexia?

7 "Las heridas son muy profundas"

Yo siento que es:
la violencia en todos los sentidos,
las guerras injustas y sin razon
el hambre en todas sus formas,
la falta de cariño se deja sentir
la soledad, la falta de apoyo...
Son todas esas cosas que matan la vida
en cada una de sus manifestaciones
y la dejan sin sentido, rota.
La violencia esta en el aire.
Andamos a punto de saltar por cualquier cosa.
Ya nos e trata sólo de la violencia física,
hay también esa otra violencia
que nos destruye silenciosamente.
Las guerras son un sin sentido,
se termina matando por razones lejanas
del principio que las desencadenó,
y en el nombre de la libertad y de la justicia.
¿justicia.... de quién?
El hambre como violencia
es la razon de peso mas absurda,
mientras millones de personas
mueren a diario de verdadera hambre,
otras guardan régimen hasta autodestruirse
fisicamente para gustar a los demas,
cuando lo que de verdad necesitamos
es la vida asomarse a nuestros ojos
con ganas de luchar.

El árbol de la vida.....

Me dije: ¡Basta!
necesitaba decir ¡basta!
fue lo que hice y salí corriendo.
necesitaba romper
la prisión de barrotes invisibles
que me tenían presa,
que yo no veía
pero que se dejaban notar.
Necesitaba respirar aire puro,
que mis ojos se llenaran
del verde de la montaña,
sentir profundamente la paz de la naturaleza,
y percibir los aromas de la vida.
Y decidí buscar eso que me pedía el alma…..
busque hasta encontrar el sendero
que me invitaba a caminar por él,
más a medida que lo hacía,
y la ansiedad iba desapareciendo,
ví que el verde que yo buscaba,
se tornaba negro de madera quemada.
En un principio me negué a ver
la desolación del monte calcinado,
era como si hubiesen quemado
algo dentro de mí.

Y tal vez, fue la necesidad de sentir la vida
la que traspasó esa primera impresión
para ver de verdad que tenía ante mi.
El árbol de la vida.....

El tiempo no se detiene



Nacimos, crecimos y supimos que lo único que no se detiene es el tiempo, por eso sería algo estúpido comentarlo como una novedad.
Hoy charlando con amigas y recordando momentos, supe darme cuenta de que la vida esta estructurada de cosas buenas, malas, de alegrías, de tristezas, de amor, de amistad y muchas otras cosas más.
Como una casa; con una columna ataja el techo de ésta, como el segundo piso de un edificio sin una escalera no poder subir, como una alegría hacernos feliz, o una tristeza dejarnos de reír.
Por eso “hoy” estoy convencida de que todo pasa por algo, de que las situaciones sólo son causalidades y no casualidades, de que nada pasa sin dejarnos una gran huella en el corazón.
TODO PASA, Y POR ALGO:
Las cuatro palabras que hoy mas que nunca podría decirlas con la mayor certeza en toda mi vida.
Así como yo si no me hubiera dado cuenta de esto no lo estaría escribiendo, o así como vos que si yo o lo hubiera escrito te hubiese costado recordarlo
¿por qué recordarlo y no saberlo?
Porque todos lo sabemos, sino que a veces vivimos tan rápido todas las situaciones que no nos damos un tiempo a nosotros mismos para frenar y recordar de que un sufrimiento es el precio de una gran felicidad;
sufrir es el precio de antemano para poder ser feliz, o quizás al revés, primero la felicidad pero después el pago viene con interés y todo jajaa, nada se logra sin desearlo y pelear sin dañar para conseguirlo.
Así que por eso queridos compañeros de esta maratón de la vida, les digo que no corramos este largo camino sin descansar un instante para recargar energía, puede ser que este descanso además te muestre la manera de terminar esta carrera triunfando y sin cansancio.

Caminante, son tus huellas

Caminante, son tus huellas el camino y nada más...
La vida nos impone cada día tomar decisiones que comprometen nuestra existencia, que marcan un rumbo a nuestra fisonomía personal y social.
Y, sin embargo, muchos pasos se realizan en medio de la confusión, de la duda, de la inquietud.
A veces nos encontramos perdidos en el bosque de la vida social, ante los caminos que se entrecruzan y se pierden ante nuestros ojos, entre las tinieblas del futuro.
Cada uno escoge su camino, y observa a unos y a otros que también hacen sus elecciones y van por distintos senderos, felices o tristes, seguros o dudosos, pero caminan.
Hay unos versos de Machado que dicen así:
Yo voy soñando caminos de la tarde; las colinasdoradas, los verdes pinos,las polvorientas encinas.
¿A dónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,a lo largo del sendero:
la tarde cayendo está.
“¿A dónde el camino irá?”
Sin tener siempre respuesta a la pregunta, vemos a nuestros pies que se colocan uno delante del otro.
Quizá lo importante es caminar, cada uno según lo que piense mejor.
Si éste cree que es bueno el camino de la honradez y del sacrificio, habrá que dejarle en paz.
Si el otro “vive feliz” gastando todo su dinero en emborracharse y en apostar con los amigos, mientras en su casa su esposa tiene que trabajar y sacrificarse para sacar adelante a sus hijos, ¿también será dejado tranquilo?...
Todos caminan, y yo también.
Aquí nace la pregunta:
¿serán todos los caminos igualmente lícitos y permitibles en la vida social?
¿Lo único que importa es escoger un camino, y no hay ninguna señal que nos diga que algunos son buenos, otros regulares y otros terminan en la bancarrota personal y social?
En nuestras autopistas y carreteras vemos miles de indicaciones:
de peligro, de prohibición, informativas, o simples anuncios de ciudades o pueblos cercanos. En el bosque de las opciones humanas, ¿hay que poner señales?
¿O lo único que importa es que cada quien escoja libremente?
Es difícil, aunque no imposible, encontrar a alguien que piense que hay que respetar cualquier decisión de los demás sin imponerle ni la más mínima norma o freno.
Los riesgos de tal postura, sin embargo, superan las potencialidades imaginativas de la maldad humana.
Cuando alguien se me acerque para robarme o para dejarme como recuerdo un cuchillo en el intestino, no podría decirle nada si es que quiero ser coherente con el principio “hay que respetar cualquier opción”.
Sólo que en esos momentos el instinto de conservación me llevará a actuar de manera que los proyectos del prójimo (al menos en lo que respecta a mis preciosos intestinos) no se realicen...
Es obvio, entonces, que hay caminos permitidos y caminos prohibidos.
El problema surge cuando nos preguntamos: ¿según qué norma podemos distinguir unos de otros?
¿Hay alguien que pueda exigir el cumplimiento de esas normas?
De no encontrar las respuestas a esos interrogantes, corremos el riesgo de quedar sometidos al capricho de los demás, o de vivir nosotros mismos en una fluctuación continua que, tarde o temprano, nos dañará a nosotros y a los seres que queremos.
También Machado decía:
“Caminante, son tus huellas el camino y nada más”.
Ahora lo estamos trazando, pero luego quedará con ese nombre imborrable que se llama historia.
Otros, detrás, respirarán el polvo que dejemos, y disfrutarán (o sufrirán) las consecuencias de nuestras opciones.
La pregunta por el sentido del camino, por el sentido de la vida, se nos impone entonces como un deber de solidaridad, de respeto al otro.
Él se merece nuestra respuesta madura y honesta.
Nosotros se la queremos dar, en el mundo de hoy.
Así lo dejaremos, más hermoso y más noble, a nuestros hijos y nietos.
Y ellos nos lo agradecerán, porque, a la hora de escoger su propio camino, sabrán descubrir las señales de verdades que les dejamos sus mayores.

Camina hacia el sol

Camina hacia el solAunque el camino sea largo y difícil, no te dejes vencer... si eres constante, tus sueños pueden convertirse en realidad.
Una pequeña oruga caminaba un día en dirección al sol.
Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes.
"¿Hacia donde te diriges?" - le preguntó -.
Sin dejar de caminar, la oruga contestó:
"Tuve un sueño anoche:
soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle.
Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo".
Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba:
"¡Debes estar loco!, ¿cómo podrás llegar hasta aquel lugar?,
¿tú?, ¿una simple oruga? .... una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable"...
Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó, su diminuto cuerpo no dejó de moverse.
De pronto se oyó la voz de un escarabajo preguntando hacia dónde se dirigía con tanto empeño.
La oruga contó una vez más su sueño y el escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y dijo:
"Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar algo tan ambicioso", y se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.
Del mismo modo la araña, el topo y la rana le aconsejaron a nuestro amigo desistir:
"¡No lo lograrás jamás!" le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar.
"Estaré mejor", fue lo último que dijo y murió.
Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del campo, había construido como su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.
Esa mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.
De pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser las de la oruga que creían muerta, poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas de mariposa de aquel impresionante ser que tenían en frente, el que realizaría su sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.
Todos se habían equivocado......
"El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino".

Estrellitas en el mapa